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Publicado por Verónica González M.

Yo pensé que el enfermo más famoso de Venezuela de verdad estaba haciendo los deberes para tratar de curarse de su mal a nivel emocional propiciando armonía en su interior y no estar destilando tanto odio hacia su prójimo. La petición que le hizo a Cristo sollozando en una misa católica el pasado jueves santo en su terruño no concuerda con su verbo encendido de anoche al insultar  a su rival político y a todo áquel que no comulgue con sus ideales. Ese carácter intolerante en su situación de enfermo incurable con un pie en este mundo y el otro en el Más Allá sólo me indica que es un preso del pánico por su tragedia personal que le ha demostrado su vulnerabilidad como ser humano y del odio que destila su alma.

 

Dice Louise L. Hay (Usted puede sanar su vida 1984) que el cáncer es la manifestación externa de un profundo resentimiento que devora al cuerpo. Por eso, el enfermo antes de operarse debe librarse del modelo mental que lo ha creado, aceptarlo y entender que a nivel físico es una anormalidad del material genético de las células, provocadas por agentes carcinógenos como la radiación, la contaminación ambiental, productos químicos como el tabaco y una alimentación inadecuada que debilita al sistema inmunológico. La responsabilidad de la curación parece recaer en alto grado en el paciente y a su intención de sanarse, más alla del médico y el tratamiento.

 

Yo de crédula pensé que sus dolencias le doblegarían voluntariamente a pedir perdón a Dios, a Venezuela y a los venezolanos. Pensé que indultaría a los presos políticos que padecen su enfermedad y que requieren cuidados especiales arropados del amor de sus familiares. Ojalá que antes de dar el último suspiro, por su mente pase su vida como una película y rebobine para devolverle a sus dueños sus propiedades confiscadas, en fin, que trataría de redimirse con buenos actos hacia sus congéneres. Que ingenua he sido. Aunque sus lágrimas tampoco se las creí del todo, pero confié que interiormente el hombre podía conectarse en algún momento con su Cristo interno, con su Yo Superior, con su Espíritu Divino, con su naturaleza de Buda o con ese lado puro que todo ser humano debe tener en lo más profundo de sus fibras. Me equivoqué con él. No logra reconciliarse con él mismo.

 

Definitvamente las personas tóxicas (hay 14 tipos según el psicológo Bernardo Stamateas) son personas equivocadas que permanentemente evaluan lo que decimos y hacemos, o lo que no decimos y no hacemos. El señor presidente de la República, le cuesta relacionarse de forma saludable con las personas de su entorno, eso lo hemos podido constatar los venezolanos desde que apareció en la escena política hace más de una década. Llamar bobo (tonto), majunche (término coloquial venezolano para calificar lo mediocre), disfraz, cochino a su adversario político y llamarlo de todooooo menos bonito, descalificándolo constantemente solo indica una cosa en mi cabeza: que se proyecta psicológicamente en el otro. El mismo, ha admitido que disfruta de la confrotación verbal, energía malgastada que le seguirá envenenando la sangre, desde mi punto de vista.

 

El rencor, el resentimiento y el odio son las raíces profundas del cáncer. El permanecer en estados de frustración, indignación e inconformidad con uno mismo y con el entorno son señales nocivas para el organismo. El cuerpo detecta las desarmonías de nuestro interior y las manifiesta en enfermedades. La medicina oriental sabe mucho al respecto y le lleva una morena a la medicina occidental en ese sentido.

 

Sólo le quiero decir al moribundo que el cáncer es una de las enfermedades más democráticas que existe, le puede tocar a cualquiera sin distinción de etnia, credo, status social, poder, apariencia física (si es bonita o fea). Usted ha tenido todos los recursos médicos y sanitarios y sobre todo el dinero para costearse sus tratamientos fuera del país, cosa que no puede hacer un venezolano de pie, hijo de vecino, porque no le alcanza ni para comer completo. Y sin embargo, cada día su deterioro de salud es más evidente, algo que no ha podido comprar ni con el dinero ni con su poder. Muchas personas dudan de su enfermedad, yo si creo que la padece, usted nunca se calla y vocifera hasta el mínimo detalle lo que le pasa, no es su culpa, es su naturaleza de agresivo verbal.

 

Los agresivos verbales son seres cuya violencia verbal parece fluir de sus poros, produciendo un desgaste impresionante a quien debe tratar con ellos. Habría que preguntarle a sus colaboradores socialistas. El agresivo verbal es mordaz, intimidante, ofensivo, sarcástico, iracundo, ambivalente, inestable y manipulador. Su objetivo es despertar el miedo y el temor en los otros, con tal de asegurar su poder y autoridad.  Su boca es un manantial, pero no de aguas cálidas, ni mansas, sino de agresión y acoso verbal. Ejercerá su poder a partir de: Los gritos, La incontinencia verbal, los malos tratos y la desvalorización continua de sus semejantes. Para tratar con este tipo de individuos hay que tener una estima a prueba de balas. El violento verbal no sólo manifestará su agresión y su ironía a través de su voz y de sus palabras, sino a partir de sus posturas físicas y sus gesticulaciones. Le parece está descripción que hace Stamateas con el moribundo más famoso de Venezuela?, a mi si...

 

Analizo que el hombre jamás pensó que enfermaría aún joven y "entero". Tampoco pasó por su mente que sus médicos de confianza se equivocarían al practicarle el tratamiento adecuado en varias ocasiones. Hasta llegó a decir a finales del año pasado, buscando culpables, que su enfermedad pudo ser inducida por los Estados Unidos y sus avanzadas tecnologías médicas. Ahora se cuida y se fija de quien lo abraza por si acaso lo pinchen con alguna sustancia mortífera o de que le brindan de comer y beber, por si acaso tenga veneno. Yo le invito a analizarse cuando haga uso de su libertad para reflexionar y busque respuestas en su interior, en vez de estar acusando sin pruebas de lo que le pasa.

 

Cómo cambiaría la percepción de muchos si antes de morir hiciera gestos de paz a los que les ha hecho daño, sobre todo a los expropiados, perseguidos políticos, familiares de gente que se suicidó al perderlo todo, deportar a los cubanos a su isla natal y hacer algo ante tanta impunidad e inseguridad. Creo que es un ser que está muy lejos del AMOR PROPIO Y FRATERNAL, al seguir fomentando el odio y la división entre los venezolanos. Son su sed de poder y ambición, las que no le pemiten tomar las riendas de su vida y decir "hasta aquí llegué yo, necesito curarme rodeado de los míos y darle paso a la nueva generación para que dirija el país o que sean los venezolanos que eligan al presidente que quieran". Noooooo, eso ni pasa por su mente, Ha dicho hasta la saciedad que él estará en el poder hasta el 2035, digo yo ahora, será desde el más allá porque nadie es eterno en la vida terrenal.

 

Hasta el árbol más grande se parte en dos, señoras y señores. No le deseo el mal, ni mucho menos la muerte. Sólo que recapacite y borre con buenos actos muchas páginas oscuras de la historia de Venezuela contemporánea donde usted es el protagonista.

 

Yo le deseo larga vida para que vea que en el carrusel de la vida unas veces se gana y otras se pierde. 

 

Nadie es eterno en la vida, de Tito Rojas

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