Tuve la oportinudad de leer en noviembre el ensayo “A Battle With My Blood” (Una batalla con mi sangre), de Tatiana Schlossberg en The New Yorker. El link llega directamente a mi buzón, fue publicado el 22 de noviembre, yo lo leí al día siguiente.
Es un texto desgarrador, escrito con una lucidez y una valentía poco comunes, en el que ella hablaba sin filtros de su raro y agresivo cáncer de sangre una leucemia mieloide aguda (AML) con una mutación genética rara llamada Inversión 3. Era imposible no detenerse, no sentirse interpelado por su honestidad brutal y su manera tan humana de nombrar el miedo, el dolor y la incertidumbre.
Ayer se supo que Tatiana murió a los 35 años. La Fundación de la Biblioteca John F. Kennedy anunció la noticia en una publicación de Instagram firmada por su familia. No se indicó dónde había fallecido. Saberlo me encoge el corazón.
Tatiana fue periodista medioambiental, hija de Caroline Kennedy y nieta del presidente John F. Kennedy, pero sobre todo fue una mujer que eligió decir la verdad cuando más costaba hacerlo. Leer sus palabras, sabiendo que no sobrevivió a esa batalla que narró con tanta claridad, duele de una manera distinta.
En el texto, ella cuenta que le descubrieron que tenía un número de glóbulos blancos peligrosamente alto el mismo día que nació su segunda hija Josephine, en mayo de 2024. En un momento escribió: “No podía creer que estuvieran hablando de mí”, porque hasta entonces se consideraba muy sana (había nadado poco antes y corría regularmente). Contó que este tipo de AML suele aparecer rápido y sin síntomas largos, lo que la tomó por sorpresa.
Relató en detalle el proceso de quimioterapia, trasplantes de médula ósea (incluso usando células de su hermana) y ensayos clínicos de terapias inmunológicas avanzadas (como terapia CAR-T). Describió los efectos secundarios, incluida la caída del cabello y los días extremadamente difíciles durante la enfermedad y el tratamiento. En el texto transmitía el dolor físico y emocional que estaba atravesando y agradecía a su madre y su esposo el doctor George Moran, que la sostenían en un momento familiar tan duro para todos.
En el ensayo relató que en su último estudio clínico su médico le dijo algo desgarrador “podría mantenerme con vida durante un año, tal vez”. Expresó miedo por no estar con sus hijos mientras crecieran, reflexionando sobre lo que dejaría atrás como madre. De manera notable, criticó a su primo Robert F. Kennedy Jr., que en ese momento era Secretario de Salud de EE. UU., por su enfoque político en salud pública, rechazo de vacunas y recortes en financiación de investigación, que ella sentía perjudicaban a pacientes de cáncer.
Tatiana Schlossberg es periodista y autora de “Consumo discreto: el impacto ambiental que desconoces”. Anteriormente trabajó para el New York Times.
Hay voces que no conocemos en persona, pero que nos acompañan y se quedan. La suya seguirá viva en lo que escribió.
Mi más sentido pésame a su madre, a su esposo, a sus hijos y a todas las personas que la quisieron.