El bolso de emergencia no es paranoia. Es preparación. Puede marcar la diferencia entre salir corriendo y salir preparado. Ponte en situación. Si mañana tuvieras que abandonar tu casa en 5 minutos por un incendio, una inundación, un terremoto, un tsunami, un gran apagón o cualquier otra emergencia… ¿Estarías listo?
En una mochila de emergencia deberían ir, como mínimo:
Documentación importante (o copias en una bolsa impermeable o en un pendrive), dinero en efectivo (billetes pequeños y monedas) agua potable y alimentos para al menos 72 horas, medicación habitual para varios días y un pequeño botiquín, lnterna LED y pilas de repuesto, power bank cargada y cables de carga, radio portátil o de manivela, ropa de recambio, ropa interior, calcetines y chubasquero, manta térmica o saco de dormir ligero, navaja o multiherramienta, mechero, silbato, cuerda resistente y cinta americana, productos básicos de higiene (papel higiénico, toallitas, cepillo y pasta de dientes). Es larga la lista, pues no me lo parece.
Si tienes mascotas o bebés, prepara también todo lo que ellos puedan necesitar desde comida, agua, medicación, pañales, etc.
¿Dónde guardar la mochila?
Lo ideal es colocarla junto a la puerta de salida de casa, en un lugar seco, accesible y conocido por toda la familia. Debe poder cogerse en cuestión de segundos. Evita guardarla en el trastero o al fondo de un armario o en lugares imposibles de acceder en caso de una emergencia.
Si tienes coche, también es recomendable llevar un pequeño kit de emergencia en el maletero con agua, una manta, un botiquín, una linterna y un cargador para el móvil.
Revisa la mochila una o dos veces al año para sustituir el agua, los alimentos, las pilas y los medicamentos caducados.
La mayoría de las emergencias no avisan. Tener una mochila preparada no significa vivir con miedo; significa ganar tiempo, reducir el estrés y poder actuar con calma cuando cada minuto cuenta.
Dedicar 30 minutos hoy puede marcar una gran diferencia el día que realmente lo necesites.
En los años 90, está preparación me la enseñaron en los shurenkai de Sukyo Mahikari. Lo aprendimos juntos mis queridas amigas Patrik, Maribel, Namanti y Carolina, y mi querido amigo José Manuel. Han pasado muchos años, pero esa enseñanza nunca se me olvidó. Hoy quiero compartirla porque creo que puede ser útil para muchas personas.
¿Tú ya tienes preparada tu mochila de emergencia?