La primera mujer Premio Nobel de Literatura de la República de Corea visitó el CCCB para presentar su thriller Tinta y Sangre. Foto: Verónica González Montiel.
Cuando dejamos de leer somos más inflexibles con nuestra propia vida. Leer un poco para recuperar los sentimientos, nos vuelve más sensibles, más tolerantes. Nos ponemos en la piel de los demás. Siempre estoy en el lado de la vida
Han Kang (Gwangju, 1970) es como una cascada de sensibilidad. Su tono de voz, casi susurrada en coreano transmite una calma profunda que te hace saber desde el primer momento que es una persona que observa más de lo que habla.
Es una mujer que sueña, cuenta que tiene sueños lúcidos que luego medita profundamente, estructurando con paciencia la información que recibe de su inconsciente para convertirla en literatura.
Estar cerca de ella es situarte al lado de una conciencia entera, de una vida dedicada a mirar el mundo y transformarlo en palabras ásperas, genuinas, sin postureos. Su prosa hace una radiografía implacable del cuerpo humano, de las tragedias individuales y colectivas, y de las sociedades, con una descripción voraz que puede dejarte sin aliento.
Quien desee acercarse a su universo literario sin compromiso, puede comenzar por La Vegetariana, Tinta y Sangre, La clase de griego o Actos Humanos.
Tuvimos el honor de leer La Vegetariana hace un par de años, junto con La clase de griego y su descripción mordaz y profunda nos asombró en cada una de ellas. Por eso, cuando supimos que la Premio Nobel de Literatura 2024 visitaría Barcelona en el marco de la Diada de Sant Jordi para promocionar Tinta y Sangre (título original: The Wind Blows, Go/바람이 분다, 가라), supe que ese sería el plato fuerte de la jornada literaria.
Empatía radical
Han Kang vivió su primer Sant Jordi como escritora y, por un día, también recordaría su pasado como librera. La autora firmó exclusivamente 100 ejemplares en las paradas pactadas con librerías como La Central del Raval (c/ Elisabets 6)
La fila para conseguir su firma era larga y debido a la gran demanda, los organizadores gestionaron tickets para organizar el acceso a ella.
Un par de días antes, la tarde del 21 de abril visitó el Centro Cultural Contemporaneo de Barcelona CCCB para sostener un diálogo con María García Puig, en el marco de los Diálogos de Sant Jordi llamado Empatía radical.
Fue un encuentro exquisito con sus lectores y la prensa. La escritora asiática recitó un trozo de Tinta y Sangre en coreano, mientras su compañera y colega lo hacía en catalán. La traducción simultánea al castellano y catalán nos permitió recoger con atención cada una de sus impresiones.
La autora de La Vegetariana rompió el hielo diciendo «Los que escribimos tenemos una personalidad silenciosa… ¡Bona nit! Es lo que aprendí en mi breve clase de catalán. Me siento bien al saber que voy a caminar entre los amantes de la literatura. Me dicen que no reconoceré la ciudad en dos días con las flores y los libros a plena calle.»
Seguidamente habló con interés de la exposición de Mercedes Roureda que había visitado ese día en el CCCB «Hay algunas conexiones al mirar desde lo visual la vida y obra de la autora, y con ello aprender un poco la historia de Cataluña. Me lo llevo para aprenderlo y meditarlo profundamente. Mirar los vídeos de cómo ella iba envejeciendo me pareció muy interesante.»
Sobre su proceso de escritura y espacios de fertilidad reveló el papel de los sueños «Algunas veces intervienen los sueños, aunque no siempre sueño cosas con simbología y significado. A veces sentía que alguien me estaba contando algo y tenía que escribirlo de alguna manera. Me pasó con Tinta y Sangre e Imposible decir adiós.»
Tras esa intervención recordó que tuvo un sueño lúcido que nos dejó boquiabiertos «Soñaba que estaba muerta, estaba en forma de espíritu, y había una piedra azul dentro de un río cristalino que me llamaba con gran intensidad. Pero para poder tocar la piedra tenía que estar viva y me tuve que despertar. Lo sentí tan real que me quedé en ‘shock’ que tuve que escribir un libro y una poesía» remató.
La autora María García Puig le recordó que cuando escribe usa su cuerpo. Han Kang respondió «Yo cuando estoy escribiendo algo considero que los sentimientos son muy importantes y toda la experiencia humana es importante. Todo lo que veo, huelo, lo que toco, cuando siento calor, lo blando, lo duro, se incorpora en cada letra que escribo. Ko sensorial es muy importante. No solo lo leen, sino que también lo pueden sentir conmigo. Me siento conectada con los lectores, estamos en momentos diferentes, sitios diferentes y siento que estamos conectados. Es una sensación muy vivida.»
Habló del final de La Vegetariana
«Ella, Yeonghye, estaba intentando sobrevivir a esa violencia humana en la ambulancia. Decidí que no muriese, para que la gente no tuviera que patalear y hubiese más chispa entre la vida y la muerte y que finalmente ganase la vida cuando la ambulancia toma la última curva del camino.»
Sobre Actos Humanos y el uso de la segunda persona «No me parece fácil escribirlo. El uso de la segunda persona es que esa persona esté frente a mí. Podemos hablar e imaginar que está presente. Una persona que está muerta pero que, al nombrarla, la traemos a la vida. Cuando yo estaba pensando en fantasmas… no me daban miedo. Hasta me transmitían su calor, una textura suave y cálida.»
Posteriormente en la conferencia de prensa describió Tinta y Sangre como «Un thriller misterioso que no sigue pautas tradicionales, un crimen raro porque trata del amor. Está llena de colisiones y choques que hay entre la vida y la muerte y hasta el sufrimiento, aunque merezca la pena vivir. La protagonista Inju quiere probar que su amiga no se suicidó. Tiene elementos de novela negra.»
Cuando habló de la revisión de su cuarta novela para su traducción en catalán, añadió, que se sorprendió con su yo del pasado «Me sorprendí al revisar esta novela para una de sus traducciones en España y de mi yo del pasado llena de amor y pasión cuando la escribí hace 10 años, es mi cuarta novela larga después de La vegetariana. Me sorprendió a mí misma mirar como era yo en áquella época»
Antes de cerrar el conversatorio, dejó una reflexión que resonó con fuerza en toda la sala «Cuando dejamos de leer somos más inflexibles con nuestra propia vida. Leer un poco para recuperar los sentimientos, nos vuelve más sensibles, más tolerantes. Nos ponemos en la piel de los demás. Siempre estoy en el lado de la vida.»
Los lectores ávidos de conocerla, de escuchar sobre Tinta y Sangre y de compartir la misma sala y la misma atmósfera que una Premio Nobel de Literatura, vivimos un regalazo por el Día Internacional del Libro.
Esta servidora se marchó del CCCB con el corazón lleno. Haber estado allí, en empatía radical, escuchando de primera mano a Han Kang, confirmó que es una de las escritoras contemporáneas más genuinas y potentes que he conocido. Su literatura no solo cuenta historias crudas, nos devuelve, con crudeza y belleza, al centro de lo que significa estar vivos.
La aclamada autora vivió su primer Sant Jordi en Barcelona. Fotos: Verónica González Montiel
Han Kang (Gwanngju, Corea del Sur 1970) ha sido galardonadaw con el Premio Nobel de Literatura 2024
Premio Yi Sang
Premio Artista Joven del Año
Premio de la Novela Coreana
Premio de Literatura Hwang Sun'Won
Premio de Literatura Dong Ri
Antes de dedicarse a la plenamente a la escritura, ejerciño de profesora de escritura creativa en el Instituto de Arte de Seúl. Su obra ha sido publicada en más de treinta idiomas.